Ago 24 2008
¿Qué personas para la sociedad (conocimiento en) red* emergente?
Me ha llamado la atención en los últimos días diferentes noticias, algunas recientes otras no tanto, relacionadas con un tema que me ocupa (y no tanto pre-ocupa): La formación que la universidad debe facilitar a la ciudadanía, que llega a la misma. Unas veces se habla de formación, otras de educación, de investigación, de innovación, etc. Los enfoques son diversos, aunque complementarios de una realidad multidimensional.
Estas noticias, sin ánimo de ser exhaustivo ni excluyente, son: un artículo de opinión de M.Castells en La Vanguardia (”Estudiar, ¿para qué?”) una presentación de Paco Michavila en la Escuela Blas Cabrera de la UIMP, Director de la Cátedra Unesco de Gestión Universitaria de la UPM, recogida en La Provincia (” La convergencia incrementará la competitividad de las universidades europeas respecto a las americanas”) un artículo de opinión de Ángel Rupérez en El País (”Investigar y Educar”); y unos posts: Abriendo Juegos, Abriendo Mundos, de Fernando Flores, Chile, (” No estamos discutiendo sobre educación“); Juan Freire (” Educación para tiempos de cambio: de los espacios cartesianos al pensamiento de diseño”); y de Enrique Rubio (” ¿Se puede permitir un profesor tecnológicamente ignorante?”), entre otros.
Se trata de un tema que constituye uno de los ejes vehiculares (categorías) de este blog, y que se irá tratando con asiduidad. Ahora quisiera introducir unas reflexiones, que puedan ayudar en el proceso personal que cada persona se podría hacer.
Para mí, sin ánimo de querer estar en lo cierto, hay que centrarse en las personas: ¿ Qué personas necesita la emergente sociedad red, en la que el conocimiento compartido es un acerbo diferencial? Indudablemente la pregunta no tiene respuestas sencillas (suponiendo, además, que esté bien hecha), ni pretendo abrir un debate académico acerca de esta cuestión.
Deseo fijarme en dos características, que pueden ser relevantes en la nueva sociedad emergente: la necesidad de aprender a lo largo de toda la vida (que muchas veces lo afirmamos de una manera simplemente retórica y estética), y la necesidad que tendrán las personas de cambiar de trabajo varias veces a lo largo de su vida (y no siempre por crisis de los mercados laborales). Respecto a esta segunda, me llama la atención (quizá comenzando por mí mismo) la cantidad de personas que están trabajando en actividades que poco tienen que ver con lo que aprendieron (muchas veces de manera brillante) en la etapa universitaria tradicional.
Creo que hay que incidir en las personas, en esta sociedad posiblemente más que en anteriores, que deben tener unos valores: pocos y bien asentados. Unos valores en el ámbito personal, en el interpersonal y en el organizacional. También unas competencias genéricas, como por ejemplo: la gestión de uno mismo, el trabajo en equipo, la orientación a resultados (tanto tangibles como intangibles), la toma de decisiones, delegar funciones, desarrollar cierta capacidad para alguna forma de liderazgo, criterio propio, capacidad para obtener acuerdos, etc. Se trata, de algo obvio, que en esta sociedad alcanza un significado diferente al que ha tenido en otras; de ello el nuevo paradigma tecno-económico (las tecnologías de la información y de la comunicación) al que asistimos es una de las causas más relevantes de este cambio de significado.
Las personas también precisarán de unos conocimientos específicos, asimilados a alguna de las áreas tradicionales, que quizá en este momento pueden ser más relativos que lo fueron en épocas anteriores. Esto encaja en unas personas mejor que en otras, pero vemos muchos casos en que es así. Sobre todo en un país como España en que los jóvenes tienen que decidir demasiado pronto a qué desearían dedicarse en su vida; y en la que el cambio de rumbo es excesivamente complicado y complejo.
Suponiendo que esta planteamiento fuese cierto (al menos algún porcentaje de certeza tendrá) me pregunto ¿dónde y cuándo las personas aprenden y desarrollan estas habilidades/aptitudes/forma de ·”estar bien” con uno mismo? Cada vez lo hacen más por propia iniciativa, cuando ya han abandonado el sistema formal de educación-formación-innovación-etc. Y lo hacen por su propia cuenta, para lo cual también hay que dotarles de las habilidades adecuadas para que puedan llegar a buen fin.
* Esta denominación la he visto acuñada, por vez primera, por mi amigo Edu William.